PLDOrlando

Casi toda mi vida la he pasado estudiando y mirando como nuestras sociedades han sido dirigidas por sistemas políticos que involucran las diferentes organizaciones de cualquier tipo, y que en realidad no les importa nada realmente de lo que les pase a las sociedades. Todos se concentran en la forma de hacer dinero para un grupo muy reducido que en cada una de las sociedades nunca llega a superar el grupo de los apóstoles y que a su vez tienen otros grupos similares, los cuales suman una muy pequeña cantidad en la que siempre permanece el control de todos los sistemas conocidos y ese pequeño grupo hace planes para hacer dinero a costa de la pobreza de todos los demás. He pasado los últimos 20 años confiando y tratando de engañarme a mí mismo esperanzado en que todavía los dominicanos teníamos esperanzas de que nuestro sistema político aun podía ser recuperado y que se renovarían algunas de las ideas y propuestas de nuestros trinitarios y de algunos de los últimos líderes políticos que ya han desaparecido.

Ver lo que ha ido ocurriendo en las últimas 7 décadas nos llevó a concluir que definitivamente nuestra República Dominicana necesita un cambio social que nos lleve a lograr una distribución equitativa de las riquezas que tiene nuestro suelo; una distribución real que no se logrará con promesas, engaños, robos y mala administración. Cuando estudiamos la cantidad de recursos que posee nuestra tierra y restamos la cantidad de recursos que le han sido sustraído desde el tiempo de los supuestos indígenas, nos dará un resultado de riqueza, es ese balance que nos queda el que tenemos que administrar de manera consciente y desinteresada en beneficio del pueblo dominicano. Pero, hemos tenido una desgracia que nos han dejado nuestros antepasados, una desgracia que hemos ido pasando a nuestras últimas generaciones y que desafortunadamente a nuestros dirigentes y líderes no les interesa cambiar en ninguna circunstancia porque si luchan por ese cambio dejaran de llenar sus arcas; esa desgracia es que nos educaron pensando que el gobierno es el responsable de nuestras vidas, que el presidente del país es el padre de nuestros hijos, que nuestra mentalidad antisocial y de miseria es culpa del gobierno, que si me da hambre es por el gobierno o presidente de turno, que nuestra mentalidad de pobreza es su culpa también; pero lo que nunca hemos entendido es que esos gobiernos son producto del  comportamiento y forma de pensar de todo el pueblo dominicano.

Hoy he entendido que la buena distribución de las riquezas que tiene la República Dominicana no depende de ningún gobierno o presidente en particular, no depende de que cada 4 años cambiemos de presidente ni de partido político porque todos nuestros candidatos pasados, presentes y del futuro inmediato fueron formados de la misma manera y por consecuencia no lucharan ningunos en favor de ese cambio de manera genuina, pues simplemente usarán los mismos discursos de todas las décadas pasadas mencionadas para continuar engañándonos a todos, y lo triste es que nosotros los dejamos y les creemos. Vemos como en cada periodo de elecciones la gente se fanatiza con cualquier candidato, no porque haya presentado ningún proyecto de gobierno favorable para todos, sino porque tiene un amigo que es amigo de otro amigo que lo conoce y a través de él quizás se pueda conseguir un nombramiento. Mientras no cambiemos todos esta mentalidad no tendremos esperanza de desarrollo real para las futuras generaciones.

Es por estos reconocimientos que hemos decidido aportar un poquito para que nuestra juventud y sus futuros hijos vayan creando una conciencia diferente y no continúen con el mismo ciclo que hemos llevado hasta este momento, para que las nuevas generaciones puedan romper ese ciclo que en algún momento debe ser cerrado para que los dominicanos puedan todos disfrutar de un cambio real y de las riquezas que posee en su suelo. Tenemos que iniciar un cambio genuino con los dominicanos que reconozcan la necesidad de que es el momento de comenzar a romper ese ciclo ahora, por lo que hacemos un llamado para que todos lo que reconozcan dicha necesidad se unan a nosotros y den sus opiniones y apoyo, para que participen en ese cambio, para que rescatemos los verdaderos valores sociales de la república dominicana, para iniciar el proceso de reconocer que dentro de nuestra familia está el poder para lograr estos cambios, que tenemos que educar a nuestros hijos para que tengan una mentalidad de progreso y desarrollo diferente y dentro de ese proceso iremos cambiando la nuestra; para enseñarlos a que sus vidas y desarrollo como personas o como profesionales no dependerán de un presidente, de un partido político o de una organización, tenemos que iniciar entre todos un proceso para que nuestros jóvenes y sus hijos estén preparados para no depender de nada de esto, para que estén listos a enseñar una nueva mentalidad a sus generaciones futuras y que comprendan que sus vidas no dependen de ninguno de ellos sino que depende de cada uno en particular. Estamos en los mejores tiempos de comunicación y debemos hacer uso de ello.

Hemos surgido con el propósito de iniciar una lucha por la educación y el desarrollo particular de cada dominicano, una lucha para rescatar los valores perdidos de nuestros hermanos a través de su propio crecimiento, para rescatar los valores familiares, los valores sociales, de comportamiento y educacionales. Todos tenemos que despertar y contribuir para que la república dominicana se convierta en el mejor país para cada residente o visitante, y estamos seguros que es la única manera disponible para que nuestros hijos del presente y del futuro tengan una nueva vida para los suyos,  porque ya está demostrado por todos los sistemas de educación de los diferentes países, que esto no lo lograremos haciendo lo mismo que por generaciones hemos estado haciendo, estamos seguros de que para lograr esas cosas que queremos tenemos y debemos cambiar nuestra forma de pensar y dejar ciertos comportamientos, tenemos que comenzar un nuevo proceso de educación adaptado a los tiempos modernos y dejar a un lado las tradiciones, tenemos ahora la ventaja de que para lograrlo podemos trabajarlo desde nuestros hogares. Vamos a cambiar nuestra república dominicana, vamos a cambiar a nuestras familias, vamos a cambiar a nuestra juventud, vamos a cambiar nuestros sistemas, vamos a cambiar nosotros.